
Tratando de ocultarse del intense sol del mediodía bajo su sombrero de paja, Alexander Orsa hace un recorrido final de su casa. El revisa todo cuidadosamente, con la ayuda de un amigo ruso: las lujosas piedras de ónix, las puertas de vidrio de la recámara principal, los pisos de madera, etc.
Poco antes de la hora de almuerzo, llega el tan ansiado momento. Luego de un formal apretón de manos con el Gerente General de Viveros, Maxime Navarre, Alexander Orsa está finalmente en total posesión de su casa, con acceso directo a la principal playa de la isla. " No puedo esperar a volver con mi esposa e hijos ahora que la casa está lista", dice Orsa con una sonrisa. " Sí, es una casa grande! Me gusta grande! ".
Es una casa espectacular, con una piscina de 21x8 m, jacuzzi, sauna y líneas de columnas sobre una terraza de mármol, que muestra el camino hacia al océano. Junto al fututo Club de Playa, es también la casa más grande construida hasta ahora en Isla Viveros.
Para sacar el mayor provecho de su casa, Orsa adquirió más de 8,500 m2 de terreno. Compró un lote y medio, compartiendo la otra mitad con sus vecinos, los Cheurlin, una familia de franceses quienes son los primeros residentes de tiempo completo de Viveros. En ese terreno compartido, Orsa, un inversionista en energías renovables, está considerando instalar paneles solares para tomar ventaja de la excepcional luz solar de Viveros a todo lo largo del año.
Palmeras, buganvilias y otras varias especies tropicales decoran su jardín. Al fondo, una casa de huéspedes ha sido construida con una espaciosa recámara y baño con vista hacia la playa.
" Me gusta mucho Las Perlas ", dice Orsa. " He recorrido toda la otra costa, en el lado Atlántico, el Caribe. Aquí, es mucho mejor. Es impresionantemente hermoso. El agua es pristina. Todo el archipiélago está muy bien cuidado. Y para nosotros, viviendo en New York, con casi la misma zona horaria, es muy conveniente ".
Orsa ha descubierto todo el potencial que ofrece el archipiélago de Las Perlas desde la Marina de Viveros, donde su yate Azimut está alojado. " Me encanta venir aquí a pescar y a bucear. Hay bellos lugares ".
No puede esconder el placer haber sido uno de los primeros inversionistas de Isla Viveros, uno de los primeros que creyó en el proyecto.
Su paciencia y entusiasmo han sido premiados pues su familia puede ahora disfrutar de su casa. Igualmente, él ha hecho una latente ganancia de capital con el aumento del costo de la tierra desde que la compró hace tres años. Su ganancia solo aumentará debido al continuo desarrollo de la isla como uno de los más atractivos destinos en la costa Pacífica de Panamá.